la búsqueda... la búsqueda es un tubo aparentemente infinito que tiene hambre, que te pide y te pide y te pide sin saciarse, que cuando lo llenas pareciera como si por un rato fuera a entretenerse, y lo hace, pero siempre quiere saber más, llegar a más, entender más, asimilar más, quiere explotar al mismo tiempo en que se integra. la búsqueda no es exactamente ambición, no es ansiedad, no son desequilibrios, no se llena con excesos (pero mal llevada puede desembocar en alguno o en todos o en más). de la búsqueda no te escapas, a la búsqueda no la tapas. la búsqueda propia necesita encontrar otros buscadores, a veces para ir por el mismo camino y llegar al mismo lugar, a veces solo para compartir un tramo del recorrido, para soplarse atajos, para saltar juntos al vacío o que alguno se anime primero y grite "vení que te espero" desde abajo.
y además... a veces incluso contra tu voluntad... la búsqueda te pide muchos momentos para que te escuches en soledad.
la búsqueda es la necesidad de iluminación absoluta y total en todos los campos de la vida y en los del más allá.
conscientes o no, todos vinimos a buscar.
domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 7 de septiembre de 2013
me duele que esto en algún momento se nos vaya a ir
sé que son las reglas del juego
los marcos, los límites, el tiempo
pero lo siento así.
me duelen esas crestas de la ola
que duran hasta que el viento las cambia por otra
y en la transición sólo puedo hacer equilibrio
para subir, o para no sucumbir
me duele no poder hacer todo todo el tiempo
por eso siento que esto es una bomba de estruendo
que en realidad no existen las divisiones de momentos
aunque nosotros percibamos que sí
que todo está flotando en el universo
que esta es sólo una forma de decodificar la realidad
que todos los segundos en la línea de edición
ya pasaron mientras están pasando y mientras van a pasar
que nunca vamos a empezar ni terminar
que somos un sueño eterno, inexistente y real
que igual tampoco tiene tanta importancia
que volar es lindo pero tomarlo como viene garpa más
que hay polaridades
hay frecuencias
hay atracción y repulsión
hay leyes metafísicas que rigen igual
que cuanto más las conozcamos mejor es la estadía
pero que igual siempre el segundo siguiente va a ser una sorpresa
que nadie sabe cuándo llega la cereza del postre, del final
que la adolescencia no está lejos ni está cerca
es algo que queda siempre adentro como punto de referencia
para sentirnos como antes y llorar acurrucados
libres o encerrados
solos o acompañados
metafóricamente o literal
que las palabras son energía
que no hay mejor medicina que cerrar los ojos y visualizar todo el planeta
con sus miserias y cometas
volar por el espacio y viajar por entre las estrellas
esas que nos quemarían si estuviésemos cerca de verdad
que murieron, que están pero no están
que creemos vivas aunque pasaron hace tiempo
mientras nos tomamos un recreo
a la vez que le agradecemos al viento
por la calma y por la tempestad
sé que son las reglas del juego
los marcos, los límites, el tiempo
pero lo siento así.
me duelen esas crestas de la ola
que duran hasta que el viento las cambia por otra
y en la transición sólo puedo hacer equilibrio
para subir, o para no sucumbir
me duele no poder hacer todo todo el tiempo
por eso siento que esto es una bomba de estruendo
que en realidad no existen las divisiones de momentos
aunque nosotros percibamos que sí
que todo está flotando en el universo
que esta es sólo una forma de decodificar la realidad
que todos los segundos en la línea de edición
ya pasaron mientras están pasando y mientras van a pasar
que nunca vamos a empezar ni terminar
que somos un sueño eterno, inexistente y real
que igual tampoco tiene tanta importancia
que volar es lindo pero tomarlo como viene garpa más
que hay polaridades
hay frecuencias
hay atracción y repulsión
hay leyes metafísicas que rigen igual
que cuanto más las conozcamos mejor es la estadía
pero que igual siempre el segundo siguiente va a ser una sorpresa
que nadie sabe cuándo llega la cereza del postre, del final
que la adolescencia no está lejos ni está cerca
es algo que queda siempre adentro como punto de referencia
para sentirnos como antes y llorar acurrucados
libres o encerrados
solos o acompañados
metafóricamente o literal
que las palabras son energía
que no hay mejor medicina que cerrar los ojos y visualizar todo el planeta
con sus miserias y cometas
volar por el espacio y viajar por entre las estrellas
esas que nos quemarían si estuviésemos cerca de verdad
que murieron, que están pero no están
que creemos vivas aunque pasaron hace tiempo
mientras nos tomamos un recreo
a la vez que le agradecemos al viento
por la calma y por la tempestad
lunes, 10 de junio de 2013
jueves, 14 de febrero de 2013
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Parole, parole, parole.
No tengo palabras para definir cuánto o cómo amo a las palabras.
Y no sé si eso es respeto, vagancia o simpleza.
Quizás es porque el Amor no se expresa en palabras
Aunque dependiendo de muchas cosas, y a la vez de nada, nos permiten hacer radiografías casi exactas.
Snif. Siempre me frustra un poquito eso de sentir que ya está dicho lo que digo y a la vez sentir que no.
Pero debe ser más real eso que cualquier otro sentimiento que pueda tener al respecto, porque todo es bipolar. Eso lo sé porque lo leí muchas veces y también porque la experiencia me lo hace notar...
Ay Dios.... ¿por qué me haces amar algo sin principio ni fin?
y a la vez... gracias por hacerme amar algo sin principio ni fin!
No sé a qué punto quiero y necesito llegar para honrarlas, pero las amo y espero que ellas me crean. Y entiendan sin necesidad.
Y viajen todo lo que tengan que viajar desde adentro y hacia afuera de mi corazón como lo hacen desde que tengo uso de razón.
Lo que no cierra es no sentir que esto sea un verdadero reflejo de mi interior, algo me dice "pereza"
por eso hablo de esa disyuntiva entre el respeto, la vagancia y la simpleza.
Y no sé si eso es respeto, vagancia o simpleza.
Quizás es porque el Amor no se expresa en palabras
Aunque dependiendo de muchas cosas, y a la vez de nada, nos permiten hacer radiografías casi exactas.
Snif. Siempre me frustra un poquito eso de sentir que ya está dicho lo que digo y a la vez sentir que no.
Pero debe ser más real eso que cualquier otro sentimiento que pueda tener al respecto, porque todo es bipolar. Eso lo sé porque lo leí muchas veces y también porque la experiencia me lo hace notar...
Ay Dios.... ¿por qué me haces amar algo sin principio ni fin?
y a la vez... gracias por hacerme amar algo sin principio ni fin!
No sé a qué punto quiero y necesito llegar para honrarlas, pero las amo y espero que ellas me crean. Y entiendan sin necesidad.
Y viajen todo lo que tengan que viajar desde adentro y hacia afuera de mi corazón como lo hacen desde que tengo uso de razón.
Lo que no cierra es no sentir que esto sea un verdadero reflejo de mi interior, algo me dice "pereza"
por eso hablo de esa disyuntiva entre el respeto, la vagancia y la simpleza.
domingo, 12 de agosto de 2012
Tengo 23 años.
Y necesito asentarlo para sentirme, aunque sea un poquito, dueña de mi presente.
Plantada a esto.
Fundida en este paso de mi existencia.
Puede sonar pretencioso, pero a mi me está sirviendo y eso es lo único que cuenta. Que estoy conectada con lo que estoy haciendo y que quiero aprovechar esta herramienta para dejar registro de un punto por el que estoy pasando en este preciso instante.
Lo que no necesito -pero igual voy a hacer porque las circunstancias están haciendo que sea algo poético (y trillado, sí, pero lo repetido se vuelve repetido por ser algo que genera un efecto similar en cuerpos muy [o no tan muy] distintos)- es describir lo que me rodea: un ambiente inspirador. Un día lluvioso visto por la ventana, gotas que chocan contra las tejas del techo del que me separa el vidrio, diferentes verdes en diferentes árboles. Un sábado de agosto a las exactas 13.13 (combinación numerológica complicada, podría decir alguno/a), en la casa en la que vivo desde unos meses antes de cumplir 8 años, sito en Rincón de Milberg, Tigre, Buenos Aires, Argentina, y en la que probablemente en algunos meses ya no viva más, en la habitación en la que dormía mi hermano antes de mudarse y usurpé con mi escritorio, y con Nuages de Django Rieinhardt sonando atrás.
Decía que no lo necesito, porque no necesito de todo lo que está pasando afuera para igual querer manifestar que tengo 23 años y que me gusta sentir que estoy parada, AL MENOS EN ESTA HORA, en donde tengo que estarlo. Pero no puedo negar que el pequeño universo que me está rodeando está bueno, ni que tengo hambre y que es un buen momento para ir a almorzar.
Es de ayer; hoy es domingo.
Plantada a esto.
Fundida en este paso de mi existencia.
Puede sonar pretencioso, pero a mi me está sirviendo y eso es lo único que cuenta. Que estoy conectada con lo que estoy haciendo y que quiero aprovechar esta herramienta para dejar registro de un punto por el que estoy pasando en este preciso instante.
Lo que no necesito -pero igual voy a hacer porque las circunstancias están haciendo que sea algo poético (y trillado, sí, pero lo repetido se vuelve repetido por ser algo que genera un efecto similar en cuerpos muy [o no tan muy] distintos)- es describir lo que me rodea: un ambiente inspirador. Un día lluvioso visto por la ventana, gotas que chocan contra las tejas del techo del que me separa el vidrio, diferentes verdes en diferentes árboles. Un sábado de agosto a las exactas 13.13 (combinación numerológica complicada, podría decir alguno/a), en la casa en la que vivo desde unos meses antes de cumplir 8 años, sito en Rincón de Milberg, Tigre, Buenos Aires, Argentina, y en la que probablemente en algunos meses ya no viva más, en la habitación en la que dormía mi hermano antes de mudarse y usurpé con mi escritorio, y con Nuages de Django Rieinhardt sonando atrás.
Decía que no lo necesito, porque no necesito de todo lo que está pasando afuera para igual querer manifestar que tengo 23 años y que me gusta sentir que estoy parada, AL MENOS EN ESTA HORA, en donde tengo que estarlo. Pero no puedo negar que el pequeño universo que me está rodeando está bueno, ni que tengo hambre y que es un buen momento para ir a almorzar.
Es de ayer; hoy es domingo.
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