YayBlogger.com
BLOGGER TEMPLATES

martes, 22 de mayo de 2018

Japanese Breakfast

Ahora sí empezó el otoño, y cada año en esta época amo tomar algo con temperatura elevada mientras abrigada soy espiada por el sol desde la ventana. Muchas veces también sueño con ir a alguna sala silenciosa de la Biblioteca Nacional y pasarme horas (unas siete) leyendo y escribiendo ahí. Me voy a encargar de que pase.
Tengo un rato para destrabar algunos niveles musicales. Más técnicos que propiamente musicales.
Después tengo que hacer unas cuantas otras cosas. Algunas me estresan, otras me dan placer. Naturalmente. La vida un martes de mayo.
La semana de días hábiles termina con feriado. Tengo un buen presentimiento sobre estos días, se lo atribuyo al paisaje ya ocrizo-dorado.
En el Tiny Desk Concert que estoy escuchando, que va terminando, la cantante -vestida en total white y con una voz súper melancólica- dijo recién entre tema y tema que fue un año de heavy-touring.
Si soy muy honesta conmigo, sé que ese es uno de mis máximos deseos. Una de las experiencias más totales y completas que, pienso, creo, siento, podría vivir en este planeta. Reuniría muchas de las cosas que me apasionan.
Un año de heavy-touring. No sé cómo, cuándo, dónde, con quién/es ni porqué, pero bueno... dije que estaba siendo honesta.

viernes, 18 de mayo de 2018

Dos gardenias

Ayer fui al Luna Park a ver a Buena Vista Social Club. Me emocioné al ver cantar y moverse con bastante soltura a Omara Portuondo a sus 87 años. Era la gira despedida, y me estrujó un poquito el alma notar que no quería abandonar el escenario después del saludo, que su cuerpo quería seguir buscando complicidad en el público, haciéndole gestos, muecas, señales de aliento con los brazos. Brazos que justamente el pianista entrelazó antes de lo que ella hubiese querido, se notaba en su actitud y su mirada, para escoltarla hacia el pasaje de las bambalinas laterales, y de ahí al camarín, y de ahí a quién sabe dónde.
Me quedé sin escuchar Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro, mi vida... ponles toda tu atención, que serán tu corazón y el mío.

Un rato antes que empezara el show, me vinieron flashes de viajes musicales a los que accedí en ese mismo templo urbano, palacio de los deportes en verdad. A veces, como ayer, sentada cómoda y tranquila bien cerquita del escenario, sin interrupciones de cabezas ni teniendo que buscar posiciones estratégicas. A veces muy lejos, queriendo estirar los brazos y llegar, pero contemplando ese mar de pantallas y voces en la oscuridad en perspectiva. A veces circulando por el medio del campo, poniéndome en puntitas de pie, obvio, y otras totalmente sacada, transpirada y fuera de mí.

Que recuerde, en orden cronológico pero al revés:

Buena Vista Social Club
Illya Kuryaki and The Valderramas
Morrissey (*)
Smashing Pumpkins
Molotov
The Kooks
Belle and Sebastian (**)
Franz Ferdinand
Placebo
Norah Jones


Y es obvio que me estoy olvidando de algo.

* Vuelve a fin de año, woohoo!
** Vuelven al Personal Fest en noviembre, bien podría ser esto el 10 o el 11. ¿A quién tengo que rezarle para que sea el 11? ¡El 10 se casa mi primo! Mismísima situación con Death Cab for Cutie.

jueves, 17 de mayo de 2018

Merci.

El corazón unifica. La cabeza fragmenta, hace añicos todo.
La verdad da paz.

Hace meses, salvo en febrero que hice un rally por el sudeste de Asia y casi lo último que ingerí fueron vegetales crudos (por motivos de seguridad*), que como muy sano, equilibrado, organizado. Amo, es una parte tan grande de ese intento de equilibrio total, que una vez que se incorpora el hábito es muy difícil de dejar. Y no por caprichito, sino porque realmente el cuerpo se acostumbra. Pero bueno, ayer comí en un restaurant algo riquísimo aunque también muy suculento que me hizo dormir demasiado mal. A la mañana fui a comprar una parte que me faltaba para completar el desayuno y sentí mucha repulsión por todo lo grasiento y artificial. Pero no porque lo decidiera o lo pensara, fue como si se me hubiese generado un detector de todo lo que NO, como si mi aparato digestivo me hiciera un piquete enojadísimo por haberlo hecho trabajar tantas horas extras.
Ya tuvimos paritarias y acordamos que el fin de semana vamos a seguir un régimen muy estricto, de acuerdo a las posibilidades que haya.

Cuando volvía, también sin pensar, me atravesó París como lo hacen los rayos equis cuando te sacas una radiografía. PARÍS, a secas y sin más. Tal vez Paname, así me enteré recién el otro día que también se la llama. Ese grisáceo anaranjado de las calles; edificios, monumentos y empedrados color trench. Este es el primer junio en once años en que no voy a aterrizar en su verano. Conscientemente no me pasa nada con eso, pero se ve que en algún lugar se sucede algún tipo de proceso que me conecta con el registro de todas esas sensaciones etéreas que parecieran habérseme filtrado tomando una onion soup en Monmartre, caminando apurada por Saint-Ouen al caer la noche, imaginando cómo serían mis hábitos y rutinas si habitara en Le Marais, contemplando la vida en cualquier plaza o desde la ventana del Pompidou, sumergiendo la cara en páginas de libros o tapas de cuadernos en cualquier librería del Quartier Latin, viendo a Regina Spektor en Le Bataclan mucho antes del atentado, queriendo entrar a la casa-museo de Edith Piaf pero que estuviera en reparación, cantando a los gritos Get Lucky en la Fête de la Musique 2013 empatizando con borrachos por la calle, revolviendo ofertas de cds cuando todavía se usaban en el inmenso local Virgin de Champs Élysées cuando todavía estaba, los crepes au Jack Daniels et Nutella, las salade au chèvre chaud y niçoise, los croque madame y monsieur.  Una última noche siguiendo ese camino acaracolado por casi todos los arrondissements con un ciudadano de anteojitos, hasta llegar a Place des Vosges para mirar la luna llena y tomar cerveza tirados en el pasto.

El corazón unifica. La cabeza fragmenta, hace añicos todo.
La verdad da paz.
Lo que nos queda es el alma de las cosas, esa identidad absoluta e inmaterial.


* Estuvo bueno no comer nada demasiado arriesgado en Sudeste Asiático. Los ocho que fuimos nos cuidamos (no vegetales crudos, no agua de cualquier lado), pero salvo una más y yo, todos se enfermaron. Al respecto puedo decir que por fortuna unos conocidos me recomendaron unos días antes de viajar algo llamado Chyawanprash (un mix de hierbas, plantas, frutas y minerales superpower que te inmuniza) , justo mi mamá lo consultó con su médica ayurveda y tenía ahí marca Dabur así que pude empezar a tomarlo desde acá y me resultó una joyita.

martes, 15 de mayo de 2018

Dust it off

Hoy me llena, me rebalsa y me envuelve algo superior a las palabras (pero me comprometí conmigo misma a escribir 30 días seguidos, aunque ya vayan tres o cuatro en los que no haya cumplido) y en este estado quiero existir. Permanecer hasta que suene la alarma de "La hora de dormir". Podría suspenderme en (o desde, o dentro de) esta sensación unas cuantas horas. Creo, también unos cuantos días. Sólo s(int)iendo. Eso es lo que encuentro en el yoga y en la meditación, cuando me entrego conectada y siguiendo la coreografía natural. Cuando estoy ansiosa o apurada, no.
Escribí esas dos palabras con connotaciones negativas y ya me sentí como una molécula de agua, tomando una forma crisposa, rígida, impía.
Por suerte, como dije, hoy me llena, me rebalsa y me envuelve algo superior a las palabras. Me sumerjo ahí y me mezclo con esas otras moléculas de agua tan perfectas, vibrantes y livianas.
Puede tratarse de la Luna Nueva en Tauro y de un ritual por FaceTime que hice con dos amigos. Intencionamos, coloreamos, cantamos, dejamos suceder. Agradecimos.
Creo que no hay nada tan supremo en la vida como agradecer. Me emociona pensarlo. Amo agradecer.
El título lo puse por el video que sigue, una canción (y una sesión en vivo, y una banda, y unos músicos sesionistas, y el guitarrista que me va a hacer explotar la compu de lo bomba que es) que me tiene enloquecida. Es el soundtrack de I Origins, una peli que ví hace un tiempo y me gustó (pero en el momento no registré para nada el tema, lo redescubrí hace poco). Fue totalmente random porque no sabía sobre qué iba a escribir y sólo me dejé llevar timoneada por el teclado. Pero creo que tiene mucho que ver.


lunes, 14 de mayo de 2018

Magic numbers

Mi celular tiene 7% de carga.
En 7.05 minutos va a sonar una alarma, para que me saque la máscara facial.
En 42 otra, porque decidí desde hoy probar "La hora de dormir", una función del iPhone. Dado que vengo muy desordenada con mi sueño, y soy tanto más productiva y enérgica por la mañana que a la noche, quiero tratar de meter unos cuantos días a la semana de buen descanso y regularizar mi ajetreado ritmo circadiano. Veremos qué tal.
A las 9 am es la Luna Nueva en Tauro.
Tengo 6 pestañas abiertas. De izquierda a derecha: un tutorial de Ableton Live (algo que ya estudié hace 3 años pero es un universo prácticamente infinito y nunca está de más repasar), un calendario de entrenamiento que uso para organizar qué partes del cuerpo trabajo cada día (AH PARÁ), un link de descarga de un programa para hacer subtítulos, Facebook con (2) notificaciones, esto, y un Google vacío en el que no me acuerdo qué pensaba buscar.
El dólar alcanzó su récord histórico a 25, 52. Mañana vencen Lebacs por 28 mil millones de dólares.
1 vela dorada tengo encendida ahora, 1 vaso térmico precioso rosa bebé con té al lado, 1 botella roja con el poquito de agua que me queda tomar hoy y 1 frasquito con gotas de Bach que ya se está por terminar.

00 pasaron de las 22, au revoir.

domingo, 13 de mayo de 2018

Cigarettes after sex

Se me evaporan los ratitos, las horas, los días.
Se me está por evaporar la cuenta de Spotify también, por un error de la tarjeta. Me amenaza con que puedo perder mis playlists encima, con eso no se jode.
Hoy, compartiendo tocs con amiga que vive pasando la Cordillera, hablamos de lo imprescindible de los domingos dejar todo en orden como para empezar la semana BIEN. Si no se arranca el lunes con todo en su lugar, ya hay algo que de movida no funciona. Y sí, obvio que se puede levantar cualquier día a medida que todo va sucediendo (todo siempre está sucediendo), pero no es tan fácil ni es lo mismo. Ya hay algo manchado, ruidoso, desprolijo.
En relación al título de la nota puedo decir que igual por ahora no perdí ninguna cuenta y el playlist suena (y empezó una versión muy extraña y con tremendo groove de White Flag, la de Dido, por un o una tal Jay Som), y que soy muy mala armando cigarrillos.
Uno de mis hobbies preferidos en esta vida es ver películas que naturalmente me fascinen tanto que inmediatamente después de verlas tenga que pasarme, por lo bajo, dos horas y media googleando a todos los actores, la bio del director, el soundtrack, comentarios, anécdotas, making ofs, repercusiones. Pero hace mucho que no me pasa la verdad.
Le saco banderita blanca a este domingo, por unas horas me rindo. Antes de que empiece enero, como dice Leo García, y todo vuelva a empezaaaar
aaaarrr
aaaar
aaaar
aaaa aaa aaaaarrr.

viernes, 11 de mayo de 2018

Stop Rec Pause Play

Ahora que recuperé el celular, tengo que ir en busca del nuevo chip.
Ya decidí que de camino, en el auto, voy a escuchar el recién salido disco de Perras on the beach.
Después tengo un montón de planes, que empiezan esta tarde y terminan el domingo a la noche. Se incluye en esa vorágine ser copiloto de una amiga en su primera sesión de manejo San Isidro-Belgrano. Comer con ella y otras amigas más en la casa de una (mientras se pasa de su computadora a mi disco rígido un archivo importante), intercambiarnos algunos regalos de viajes y cumpleaños atrasados. Ir a una fiesta a la que invité a un chico pero no sé si va. Levantarme temprano para ir a un taller de huerta orgánica. Presentar mañana a la tarde mi primer corto documental, y al día siguiente también. Ayudar a mi hermano con un trámite online del mundial. Sentarme a cerrar cosas de trabajo. Armar una base y un overdub con la loopera. Practicar teclado. Hacer mi práctica de yoga. No estaría mal entrenar (hasta hace tres semanas estaba en una temporada brillante en cuanto a esto, hasta que a raíz de algo muy triste que pasó cerca mío lo puse en stand-by y nunca salí del impasse, pero ya estoy lista para volver). Escribir para este desafío (el fin de semana pasado no lo logré). Alimentarme, en lo posible bien. En algún momento dormir y reponer energía.
Igual nunca me sale bien planificar tanto. Veré qué puedo decir de esto una vez pasados estos dos días y medio.

Una parte mía quiere frenar, quedarse en modo ohm, vacatio, vagancia. Leer todos los libros y textos a medio camino. Conectar pedalcitos a la guitarra y salir volando sin noción del tiempo y el espacio. Jugar con la voz. Dormir un siglo contra la espalda de un chico que me resulta increíble. Hacer maratón de pelis. Mezclar manzanilla, jengibre y coriandro y tomar litros de té.
Que siga lloviendo, todo bien.

Otra parte es una manija insoportable.